Editado por Ixander Berrios

El 2020 comenzó con grandes rumores de guerra. Estados Unidos mató a un comandante de alto perfil de la fuerza secreta Quds de Irán. Esto incrementó tensiones entre ambos países.

“Por orden del presidente, el ejército de los Estados Unidos ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal de los Estados Unidos en el extranjero”, dijo el departamento en un comunicado.

Aquí te explicamos el conflicto. Todo tiene como trasfondo las protestas masivas en varias ciudades de Irán contra el régimen de los ayatolas. Las tropas iraníes han matado a más de 1500 manifestantes pacíficos.

En Irak operan muchas milicias pro-iraníes, así que las manifestaciones en contra de los ayatolas se extendieron a Bagdad. Las tropas apoyadas por Irán han secuestrado y asesinado a muchos manifestantes iraquíes. En medio de esa tensión, una de las principales milicias pro-iraníes disparó un cohete contra tropas estadounidenses, y en el ataque del 27 de diciembre de 2019 murió un contratista americano. Estados Unidos anunció represalias, que se llevaron a cabo dos días después.

La represalia fue un bombardeo contra 5 posiciones de dicha milicia llamada Kataeb Hezbollá, o Brigadas de Hezbollá, y que tiene vínculos con el grupo terrorista que controla la política en Líbano. El ataque dejó a 25 milicianos muertos.

Los grupos pro-iraníes decidieron tomar su propia represalia, y en los pasados dos días hubo ataques contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad. El más grave fue el del martes, que dejó destruida toda una sección de la construcción, aunque no hubo víctimas.

El presidente Trump culpó a Irán de dichos ataques, y que la represalia estadounidense sería contundente y letal. En un bombardeo ocurrido el 2 de enero del 2020 en el aeropuerto de Bagdad, fue eliminado Qassem Soleimani, un general de primer nivel.

Soleimani era el máximo líder de las Fuerza Quds de Irán. Es decir, el máximo militar, el más cercano a los ayatolas, y en términos simples el segundo hombre más poderoso de Irán. Su eliminación representa un golpe durísimo para el régimen.

Las protestas masivas en Irán contra el régimen tienen su origen en una aguda crisis económica que desde hace varios años afecta a la sociedad iraní. Dicha crisis es resultado del pésimo manejo de la economía que han hecho los ayatolas.

Y es que la economía de Irán está petrolizada. Es decir, depende del precio del petróleo y la caída de los precios del petróleo ha hundido las finanzas del país islámico.

Además, la economía de Irán sangró por ayudar a Siria en su guerra civil. El plan de Irán es expandir su control sobre Líbano, Siria, amplias zonas de Irak, y recientemente en Yemen. Con este tipo de control, Irán rodearía a Arabia Saudita e Israel, sus mayores enemigos por razones religiosas.

Lo peor de la crisis iraní comenzó con la Primavera Árabe hace unos 8 años, ya que Siria estuvo a punto de caer. Las manifestaciones en Damasco estuvieron a punto de sacar a Bashar el Assad, que se cree que es un fiel aliado de Irán, y pieza indispensable para que Siria funcione como conexión terrestre entre Irán y Hezbollá (Líbano).

Los ayatolas han tenido que invertirle mucho dinero a la guerra civil en Siria para mantener a Assad a flote. Rusia se involucró en eso, pero no por razones religiosas ni apoyo a los ayatolas. Rusia se involucró en la guerra civil en Siria porque ha sido una mina de oro para ellos. Todo el dinero que Irán ha gastado en esa guerra, lo ha cobrado Rusia, otro país con una economía petrolizada y frágil.

La posición de Rusia sobre los bombardeos israelíes en instalaciones iraníes en Siria ha sido de apoyo porque nunca trató o ayudó a evitarlos.

Es por eso que quienes realmente se han visto afectados económicamente han sido los iraníes, que ya están usan el dinero para proteger al presidente de Siria o a los palestinos, ahogando al país en una crisis.

La crisis iraní existía en los tiempos del presidente Obama, donde no hubo sanciones que pudiera haber afectado la frágil economía. Por eso el pueblo de Irán sabe que sus enemigos no son Estados Unidos, sino los ayatolas quienes gobiernan a Irán.

La tensión acumulada durante todos estos años entre Irán, Siria, Hezbollá y varias guerrillas palestinas contra Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel, siempre ha tenido al Medio Oriente en el riesgo de una guerra. Aun así Israel y EE.UU. nunca se arriesgaron a atacar directamente a Irán.

Un ataque directo en territorio iraní le habría dado un pretexto a los ayatolas para apelar a la unidad de país y detener las protestas en contra del gobierno. La gente estaría enfocada en la guerra contra Estados Unidos y no en la crisis económica de Irán.

Por eso, Estados Unidos e Israel se han mantenido ajenos al conflicto en territorio iraní, para dejar que la propia convulsión social que se vive allí provoque el derrocamiento del régimen. En ese marco, Soleimani cometió un error: Recibió en el aeropuerto de Bagdad a importantes aliados, incluyendo un alto funcionario de Hezbollá. Y fue un error porque se expuso fuera del territorio iraní. Estados Unidos nunca atacaría a Soleimani si hubiese estado en Irán, pero al exponerse en Irak, EE.UU. vio la ventana de oportunidad para atacar. Incluso, Irán no puede apelar que están siendo atacados porque ocurrió en Irak. Y la población iraquí festeja.

Y es que Soleimani era odiado en Irak por ser el máximo jefe de las milicias que han secuestrado y asesinado a muchos manifestantes en Bagdad y otras ciudades.

Información obtenida del escritor y teólogo mexicano Irving Gatell, expertos en conflictos en Medio Oriente.